En Castilla y León, el 83,1 % de las personas entre 25 y 64 años con educación superior tenía un empleo en 2024, según los últimos datos disponibles. Esto representa un incremento de siete puntos respecto a hace diez años, cuando la tasa de ocupación de titulados con estudios superiores era del 76 %.
¿Qué indica este crecimiento?
Este aumento refleja una tendencia positiva en la inserción laboral de quienes han completado estudios universitarios, lo que indica que la formación superior sigue siendo un factor determinante para acceder a empleo estable en la región. Aunque la cifra regional está un poco por debajo de la media nacional (que fue del 84,3 %), sigue siendo una muestra clara de que la educación superior mejora las oportunidades laborales.
Comparación con otras etapas educativas
La diferencia en tasas de empleo se nota según el nivel educativo:
- Las personas con estudios inferiores a la ESO tenían una ocupación mucho menor (alrededor del 66,8 %).
- Quienes han completado Bachillerato alcanzaron aproximadamente un 78 % de empleo.
Esto indica que avanzar en la formación —ya sea con FP de grado superior o estudios universitarios— incrementa las posibilidades de inserción laboral en comparación con niveles educativos más bajos.
Edad y empleo
Si se analiza la franja de edad más joven (25 a 34 años), la tasa de empleo entre titulados universitarios fue del 80,1 %, también ligeramente inferior a la media nacional para ese grupo. Aun así, esta cifra sigue mostrando que la formación superior facilita la entrada al mercado laboral incluso en etapas tempranas de la carrera profesional.
Diferencias por género
En Castilla y León también se observa una ligera diferencia de empleo según el género entre los titulados:
- Los hombres con estudios universitarios alcanzaron una tasa de ocupación superior al 86 %.
- Las mujeres con estudios superiores obtuvieron alrededor del 80,7 % de empleo.
Paro según el nivel de estudios
Además, la tasa de desempleo entre titulados universitarios fue menor, situándose en aproximadamente el 5,5 %, lo que es significativamente inferior a la de quienes no completaron la ESO (alrededor del 12,6 %).









