En los últimos cinco años, las universidades privadas en las Islas Canarias han vivenciado un crecimiento notablemente rápido, con un aumento de matrículas del 713 %, según un informe del Instituto Canario de Estadística (ISTAC). Esta expansión contrasta de forma significativa con la evolución de las universidades públicas de la región y plantea un debate profundo sobre el modelo de educación superior y la equidad en el acceso.
Un crecimiento extraordinario
Los datos más recientes muestran que 7.252 estudiantes eligieron centros privados en 2023, con una distribución mayoritaria entre mujeres (4.950) frente a hombres (2.302). Este crecimiento ha sido continuo desde la implantación de la primera universidad privada en el archipiélago, la Universidad Europea de Canarias, que comenzó a operar en 2014 con apenas 139 estudiantes.
Las universidades privadas han aumentado tanto en número como en matrícula, lo que ha ampliado la oferta formativa local en áreas como Ciencias Sociales y Jurídicas, Ciencias de la Salud, Ingeniería y Arquitectura, así como Artes y Humanidades.
Impacto en el sistema universitario canario
Este crecimiento ha generado preocupación entre las instituciones públicas. El rector de la Universidad de La Laguna ha señalado que este aumento de oferta privada está diluyendo la capacidad de acción de las universidades públicas tradicionales de Canarias.
Mientras las universidades públicas como la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria mantienen cifras de matrícula relativamente estables, la expansión de centros privados ha introducido una mayor competencia en un mercado educativo ya limitado por la población estudiantil de las islas.
Además, se plantea un escenario en el que los costes asociados a la educación privada —especialmente en programas como másteres— pueden diferir de forma notable respecto a la educación pública, lo que hace que la elección de centro dependa en gran medida de la capacidad económica de cada estudiante y su familia.
Debate sobre mercantilización y equidad educativa
El rápido crecimiento de la presencia privada ha encendido el debate sobre la mercantilización de la educación superior. Para algunos observadores, el incremento de universidades privadas representa una respuesta a la falta de plazas o recursos en instituciones públicas, ofreciendo alternativas formativas adicionales. Para otros, sin embargo, este fenómeno podría generar tensiones en cuanto a igualdad de acceso y calidad educativa si no se acompaña de una planificación equilibrada.
Además, algunos sectores de la comunidad educativa han planteado preocupaciones sobre la posibilidad de que la proliferación de universidades privadas derive en un sistema educativo de dos velocidades, donde la capacidad de elección de estudios quede estrechamente ligada a factores económicos.
¿Qué significa para los estudiantes?
Para el estudiantado canario, este contexto se traduce en una oferta de titulaciones más amplia y diversa, con opciones locales en campos que antes podían requerir desplazarse a otras comunidades. Al mismo tiempo, la presencia creciente de universidades privadas plantea la necesidad de valorar cuidadosamente aspectos como:
- Coste de matrícula y financiación disponibles.
- Calidad y reconocimiento de los grados ofrecidos.
- Comparación de oportunidades laborales entre centros públicos y privados.
Contar con información actualizada y herramientas de comparación puede ser clave para tomar decisiones mejor informadas en el proceso de elección de estudios superiores.









